Reseña: Escalada en Riglos y trekking en Ordesa (2019)

Os dejamos otra reseña de una clienta (o ya casi podríamos decir nuestra reportera oficial) que nos ha acompañado en el viaje que hemos hecho para un grupo este agosto de 2019. De nuevo elegimos los Pirineos de Huesca, pero esta vez centrándonos en el Valle de Ordesa, que algunos de ellos tenían muchas ganas de conocer. Pero esta vez hemos querido sorprenderlos con el lugar de escalada: los Mallos de Riglos.

Así nos lo cuenta Sara:

Tras el éxito del año pasado, quisimos volver a ponernos en las manos del equipo de Trekkeando para la escapada veraniega. Fran, como siempre, se esmeró trazar para nosotros el plan de viaje perfecto. De nuevo la escapada combinaba escalada y trekking, pasando por dos lugares clásicos en la geografía española: los Mallos de Riglos para la escalada y el valle de Ordesa para el trekking. Casi ná’

El objetivo en Riglos era hacer una alguna vía de largos en sus impresionantes formaciones rocosas verticales de hasta 300m. Para empezar la pared de conglomerado, bien diferente a los tipos de roca que hasta ahora habíamos conocido, no nos dejó indiferentes, algunas veces tan agradecida y otras que parecía que todo se iba a caer! De hecho, es importante que el asegurador siempre lleve el casco aquí.

Pasamos días estupendos echando nuestros buenos pegues, bañándonos en el río en las horas de calor y compartiendo las horas muertas en el albergue. Finalmente las vías de largos, aunque guapísimas, no pudimos completarlas por diversos por menores, pero ninguno nos fuimos de allí con mal sabor de boca. Para mi gusto (y poca experiencia) los grados de las vías están puestos de una forma un poco aleatoria. Pero como no paramos de decir en el grupo “¡Siempre nos quedará Riglos!”

Y llegó el trekking. Pusimos rumbo a Torla y después de un día de avituallamiento nos colgamos las mochilas y nos adentramos en el valle de Ordesa. No habíamos conseguido reserva en el refugio de Goriz y nos tocó cargar las tiendas, pero bien merece la pena llevar esa carga extra por deleitarte con los paisajes y la tranquilidad que te rodean durmiendo en tu tienda o bajo el cielo estrellado alejado de la multitud. Eso sí, nos poníamos las botas con las copiosas cenas del refugio.

El reto del recorrido era subir al pico de Monte Perdido, así que la ruta trazada era día de caminata hasta Goriz pasando por la mítica Cola de Caballo y subiendo por las Clavijas de Soaso, subida a Monte Perdido al día siguiente para dormir de nuevo junto al refugio de Goriz, y finalmente descenso atravesando de nuevo el valle, esta vez por la Senda de los Cazadores.

Qué decir del valle, las paredes verticales que lo flanquean, las cascadas rebosantes de agua, y Monte perdido siempre delante vigilante. El ascenso al pico, aunque exigente, es una gozada, y ni que decir tiene, que cuando llegas a la cima, y te deleitas con los 360 grados de vistas, olvidas todo lo que hayas podido padecer hasta llegar allí. Tuvimos, eso sí, una suerte tremenda de tener el cielo completamente despejado para poder disfrutarlo plenamente.

De nuevo, gracias Trekkeando!

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